¿Por qué el juego está peor considerado que las compras in-app?

juegos online adictivos

Abrir una cuenta en un casino online y empezar a jugar es una actividad que hace fruncir el ceño a muchas personas concienciadas con los problemas de adicción al juego o ludopatía y los peligros que acechan tras esta actividad. Sin embargo, gastar dinero en potenciadores, desbloquear niveles u obtener bonos en multitud de videojuegos puede parecer algo totalmente inocuo para muchas personas ajenas a este mundillo.

Hay muchísimas personas en el mundo gastando cientos e incluso miles de euros que no pueden permitirse en compras que carecen totalmente de valor en la vida real, por lo que parece claro que las consecuencias de jugar en estas aplicaciones de apariencia inofensiva pueden implicar algo mucho peor que una pérdida de tiempo.

Una trampa para el cerebro

La actividad de nuestro cerebro que conduce a este comportamiento no es muy diferente a la que lleva a un adicto a las drogas a buscar otra dosis, incluso cuando sabe que le perjudica. Estudios recientes han demostrado que personas expuestas a capturas de pantalla de juegos online evidenciaban un incremento del flujo sanguíneo en las mismas zonas del cerebro que están implicadas en las adicciones.

Una trampa para el cerebro

Estos efectos neurológicos no son ningún accidente. Las aplicaciones de juegos están diseñadas para ser lo más adictivas posibles: aprender a jugar es muy sencillo pero son lo suficientemente difíciles como para mantener el interés. Además, los diseñadores aplican sus conocimientos a todos los aspectos de la interfaz para crear un entorno muy atractivo que anime a los usuarios a invertir la mayor cantidad de tiempo posible en el juego.

La obligación de advertir

Es cierto que muchas personas han caído en la tentación de comprar un potenciador o dos sin dejar que su pasatiempo favorito les haga caer en una espiral autodestructiva, pero debemos tener en cuenta que alrededor del 0,15% de los jugadores proporcionan el 50% de los ingresos de estos juegos “freemium”, con lo que está claro que hay personas que superan con creces lo que pueden permitirse y se encuentran en la misma situación que cualquier jugador de casino con adicción al juego. Tal vez su situación sea incluso peor, ya que el estigma del juego en los casinos no se extiende a las aplicaciones de juegos online, y la mayoría de la gente se las descarga sin ser consciente del peligro que entrañan.

No en vano, los casinos y las casas de apuestas online tienen la obligación de advertir sobre los peligros de la adicción al juego y ponen al alcance del jugador enlaces a páginas de ayuda específicas y opciones de autoexclusión, algo que no ocurre con las aplicaciones freemium que nos descargamos con total tranquilidad en nuestro móvil. Muchas personas argumentan que se puede jugar a estos juegos de forma totalmente gratuita, obviando que también los casinos ofrecen juego gratis pero, por supuesto, te atraen para que gastes dinero de igual manera que las aplicaciones con compras in-app.

juegos freemium

El daño potencial es particularmente grave en los jugadores más jóvenes, ya que existen evidencias de que el juego altera el cerebro de los adolescentes provocando que disminuya su capacidad de concentración. Aunque todos los casinos y las casas de apuestas que podemos encontrar en Internet tienen unas políticas estrictas que impiden el juego de menores de edad, los juegos freemium están a disposición de niños y adultos sin distinción, con lo que los peligros se multiplican.

Conclusión

Los juegos adictivos que permiten la compra de potenciadores y otros bonos provocan un daño innegable, pero cualquier intento de imponer regulaciones a este sector se encuentran con una enorme resistencia por parte de una gigantesca y multimillonaria industria que ya ha llegado a su madurez y cuenta con unas bases más que sólidas. Desde el inicio de la monetización de los juegos online, la industria ha experimentado una gran evolución pero ha conseguido hacer a un lado todos los problemas éticos que han ido surgiendo a cada paso.

La realidad actual es que los juegos online adictivos con compras in-app se han integrado totalmente en nuestra cultura, y esto debería hacer que nos planteásemos muchas cuestiones de tipo moral y práctico, en especial si contrastamos la actitud de la sociedad en general ante estos juegos con la que manifiesta ante los casinos y las casas de apuestas online.